10/04/26. Con los resultados de la Vinotinto es preferible andar con pie firme y mucha cautela, porque la experiencia indica que una victoria nunca hace montaña y menos contra rivales discretos en el planeta fútbol como Trinidad y Tobago, ausente al igual que Venezuela de la próxima Copa Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
...Vizcarrondo también mostró una ambición que se extrañaba en la Vinotinto, evidenciada en los cambios... el fútbol creativo en estado puro entregó más razones para celebrar tanto atrevimiento.
No obstante, hay que reconocer que la puesta en escena de la renovada Vinotinto de Oswaldo Vizcarrondo cumplió a cabalidad con la intención de dotar al equipo de nuevos atributos para atacar, empleando una diversidad de variantes y defenderse más con el balón que corriendo detrás del rival, replegándose de forma intensa o recurriendo a las faltas.
Una de las primeras novedades del equipo fue el uso de los defensas para salir del fondo de la cancha con el balón dominado e iniciar el ataque. Vizcarrondo sorprendió con la nueva pareja de centrales integrada por el imberbe Andrusw Araujo y el más experimentado Diego Osío. Pero lo hizo aún más con el arrojo de darle a Araujo la responsabilidad de avanzar con desparpajo para romper la primera línea de presión y conectarse con un pase a ras de piso con los mediocampistas o cambiando de dirección para buscar a los aleros Delvin Alfonso o Gleiker Mendoza.
En la mitad del campo también se reflejó con más fuerza el nuevo proyecto de Vizcarrondo. En lugar de futbolistas correlones, de músculo y pierna dura para recuperar el balón, tipo Brujo Martínez o Tomás Rincón, el debutante técnico apostó por un mediocentro con pulmones para ir y venir, pero técnicamente dotado para recibir de espalda y girar, asociarse con precisión en los pases, inteligencia táctica para manejar el ritmo del partido y gran pegada de media distancia como Gustavo González, desde hace varias temporadas el más completo en su posición en la Liga Futve.
El fútbol progresivo de Vizcarrondo hizo valer la simplicidad para jugar al fútbol de la que siempre hablaba Johan Cruyff. Cuando Trinidad se encerró y negó los espacios, la Vinotinto obligó a los caribeños a bascular de un lado a otro en procura del balón, al tiempo que Gleiker Mendoza y Luis Balbo por la banda izquierda, y Keiber Lamadrid y Delvin Alfonzo por la derecha, armaban el dos contra uno para ampliar la cancha y conseguir espacios cayendo por fuera o por dentro.
La presión para recuperar el balón en zonas favorables y con el rival desarmado favoreció el primero de los dos goles de Alfonso, cuando Mendoza interceptó en propio terreno de los caribeños y la tocó al espacio para que el extremo del Deportivo Táchira sembrara el balón en el fondo de la red.
El segundo tanto de Alfonso también fue producto del diseño táctico de Vizcarrondo con su idea de mover el balón de un lado a otro para encontrar espacios liberados. Fue lo que hizo Jorge Yriarte cayendo por la banda izquierda para que Alfonzo llegara sin marcas por el lado opuesto y firmara una gran actuación en su soberbio debut con la Vinotinto.
Vizcarrondo también mostró una ambición que se extrañaba en la Vinotinto, evidenciada en los cambios. Con el partido favorable 2-1 en lugar de replegarse y colocar piezas para defender y contragolpear, el DT apostó por un trío de jugones como Telasco Segovia, Luis “Cariaco” González y Carlos Sosa. Y el fútbol creativo en estado puro entregó más razones para celebrar tanto atrevimiento. No importa la edad que tengan “caballos viejos” como Cariaco González y el eterno goleador de la Vinotinto, Salomón Rondón, porque cuando los tipos talentosos como ellos se juntan en la cancha, hacen que el fútbol reverdezca.
Cariaco sigue siendo un pasador inoxidable. Tiene una brújula en sus botines de seda tal como demostró con el caviar que sirvió como asistencia para que Rondón quedara de cara y rompiera el arco con un sablazo. La ilustre zurda de Sosa también permitió al “Gladiador” recibir de frente para cruzar el balón y batir al guardameta trinitobaguense.
Aunque el tiempo pasa y los años pesan en las piernas, Rondón todavía tiene combustible para seguir dando guerra en el ataque. Ningún otro delantero del país posee la sabiduría del caraqueño para jugar de espaldas al arco, luchar contra los centrales y fusilar con la potencia de su golpeo. Vizcarrondo convocó a Rondón para que sirva de guía a las nuevas generaciones de artilleros, pero con un equipo que juega al espacio y genera opciones para que pueda acomodarse con tiempo en el área, es más que probable que la jubilación del Gladiador deba posponerse unos años más.

POR GERARDO BLANCO • gerarblanco65@gmail.com
ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancoru