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¿Es el transporte "público" un aliado del trabajador?

Esto no es una sentencia; es una invitación a que saques tu propia cuenta, la compartas y, entre todos, le paremos el carro a los dueños de la rumba.

11/06/26. Cada día entramos a un círculo, la rueda demoledora del transporte público (que es privado). Te paras en la esquina, ves que viene la camioneta toda abombada. El colector pega el grito: “¡Suban que hay puesto, caminando hacia atrás!”. Metes la mano al bolsillo, sacas tus Bs.140 (a veces más) y te montas como sardina en lata. Y uno piensa: “Bueno, este está trabajando, ese chofer tiene que comprar cauchos, gasoil, pagar la mafia…”.

 

 

Los números están en la calle, no en un libro. No hace falta ser economista. Sólo hay que poner los ojos. Porque mientras no los enfrentemos... seguiremos pagando un pasaje injusto.

 

 

Pues siéntate en lo que puedas, agarra el celular, abre la calculadora y vamos a echar números. No te voy a dar la respuesta porque sí, sólo los datos que tú ves a diario. El resto lo sacas tú solo.

 

 

 

El transporte urbano en Caracas dista mucho de ser un servicio público.

 

 

 

 Lo que aprendí usando la calculadora en una encava

 

 

Agarra cualquier ruta de Caracas. Esas camionetas de 32 puestos más el copiloto y otros 16 de pie. Las ves siempre full. En hora pico no cabe una aguja. En cada parada bajan seis y suben seis. Tú lo has visto hasta el cansancio.

 

 

Imagínate un día normal: ocho viajes de ida y vuelta, de la parte alta del barrio al centro y de regreso. Son dieciséis trayectos. En cada uno, por la gente que va bajando y subiendo, el conductor mueve en promedio 122 pasajeros (contando horas pico y horas valle). Cada uno paga Bs.140.

 

 

El ingreso por trayecto 122 multiplicado por 140 serían Bs.17.080. En ingreso bruto diario, multipliquemos por 16, esto nos llevaría a Bs. 273.280. Ahora réstale sus gastos reales (verificados en talleres y estaciones de servicio este mes de junio):

 

 

Concepto Costo diario (Bs)

 

 

Combustible (64,8 litros a precio de mercado): Bs. 44.140; mantenimiento (cauchos, aceite, frenos): Bs. 9.810 Bs.; comisión a la cooperativa (derecho de ruta): Bs. 1.500; coimas (policías, bandas, tránsito): Bs. 750; ayudante (cobrador): Bs. 600; fondo de imprevistos (10% del ingreso): Bs. 27.328. Total costos diarios: Bs. 84.128. Ganancia neta diaria: 273.280 – 84.128 =  Bs. 189.152.  Tipo de cambio oficial Banco Central de Venezuela (09/06/2026): 567,68 Bs/USD. Ganancia en dólares diarios: 189.152 ÷ 567,68 ≈ 333 USD. Ganancia mensual (30 días): 10.000 USD. Por una sola unidad. Sin factura, sin impuestos, sin que nadie le pare bola. Y muchas de las unidades que tú ves en la calle son chatarras con cauchos lisos y puertas que no cierran.

 

 

 

Una camioneta, en una ciudad tan dinámica, rara vez está vacía.

 

 

 

La ley que no se cumple

 

 

Existe una Ley de Transporte Terrestre. En el papel, el Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT) es el ente rector. Asigna rutas, controla tarifas, garantiza el servicio. Las cooperativas deben ser “personas jurídicas” con un objeto social claro: prestar el servicio público, no enriquecerse.

 

 

En la Gaceta Oficial está escrito que los adultos mayores (mujeres +55, hombres +60) tienen derecho a la gratuidad total del pasaje y los estudiantes al medio pasaje. Pero en la calle, si reclamas, algunos te insultan o te bajan.

 

 

Martinho Pereira, adulto mayor discapacitado de la ruta La Paz–La Vega, nos dice con una honestidad que duele. “Yo soy discapacitado, adulto mayor. Yo me bajo y les dejo Bs.70. A veces me insultan y no les paro, pero ellos donde ven viejitos y estudiantes no se quieren parar y los colectores tratan muy mal a uno”.

 

 

Martinho no está pidiendo limosna. Está ejerciendo un derecho que la ley le concede. Pero la realidad es que los fiscales y colectores le cobran completo y lo insultan. Porque el negocio del sufrimiento no entiende de leyes.

 

 

 

Adultos mayores y estudiantes son humillados diariamente por algunos transportistas.

 

 

 

Ahora viene lo jugoso

 

 

Si respetaran el medio pasaje a los adultos mayores y a los estudiantes, ¿cuánto perderían? Calcula rápido. Si el 20% de los pasajeros (unos 24 de los 122) pagan la mitad (Bs.70), el ingreso diario bajaría a Bs. 246.400 Bs, y la ganancia neta a Bs.162.272 (unos 286 USD diarios). La pérdida sería de apenas 47 USD diarios, menos del 15% de su ganancia. ¿De verdad es por eso que se niegan? No, mi hermano, es porque la plata fácil envilece.

 

 

La estructura mafiosa. Lo que Armando destapa

 

 

Armando Mogollón, usuario de la parte alta de La Vega, nos da el diagnóstico más lúcido: “El nudo crítico no está en los choferes, está en los dueños de los vehículos y los presidentes de las líneas. Detrás hay una cuerda de fiscales que se ensañan con los avances, maltratan al usuario, al estudiante, al abuelo. Le cobran al chofer uno o dos pasajes cada vez que llenan el jeep, y si el usuario paga con divisa, ellos se la quedan”.

 

 

Armando tiene razón cuando dice que no hay que enfrentar al chofer de base, que también es pueblo y trabaja de sol a sol sin seguro social ni bonos. Pero eso no exonera al sistema, al contrario, lo hace más perverso. Algunos dueños se llevan la plata, los choferes reciben las quejas y los golpes, y los usuarios pagan la factura.

 

 

 

Cuando la opción es pago móvil, algunos transportistas cobran una comisión.

 

 

 

¿Y la calidad del servicio?

 

 

Génesis Parada, usuaria de la ruta Lídice–Centro–La California, lo resume en una frase que retumba: “Las unidades son como un container andante, lleno de chiripas, los asientos rotos me han causado accidentes, nadie pide disculpas. El propietario lo único que quiere es tener dinero, la atención es pésima. Te gritan, quieren que te bajes corriendo, no respetan las paradas”.

 

 

Génesis también le entra a los números. “Yo agarro 21 camionetas a la semana, Bs.2.940 semanales, casi Bs.12.000 al mes. Si me aumentan el pasaje todos los días, no voy a tener control sobre mis finanzas”. Por eso propone ajustes cada dos meses, no indexación diaria. Una solución razonable que los dueños de las líneas rechazan porque prefieren la incertidumbre para exprimir más.

 

 

 

 

A pesar del ingreso, muchos no se preocupan por mantener las unidades en buen estado.

 

 

¿Te acuerdas de la crisis del efectivo en el 2016 y 2017? Oye, eso fue el ensayo general. Cuando no se conseguía un billete ni para el pan, algunos transportistas eran los dueños del efectivo. Ellos decidían qué billetes aceptaban y cuáles no. Si no tenías el que ellos querían, no te montabas. Así nos forzaron a cambiar nuestros reales en el mercado negro, y de paso dispararon la inflación por las nubes. Esa fue una devaluación inducida desde la camioneta.

 

 

Y hoy algunos repiten la misma jugada. Desde el 1 de junio de 2026, el gobierno aprobó que el pasaje se indexe a 0,25 dólares. Piden que el pasaje se fije en dólares, como si ellos mismos no fueran los que le pegan los tiros al bolívar. Cada vez que el BCV sube la tasa oficial, al día siguiente el pasaje sube. Adivina quién gana con esa fórmula. Adivina quién pierde... El que recibe su sueldo en bolívares sin indexación.

 

 

 

Y nosotros, los de a pie, ¿cómo estamos?

 

 

Con un salario mínimo integral de 240 dólares mensuales, un pasaje de Bs.140 deja al trabajador desamparado ante el despojo. Una familia de cuatro necesita al menos ocho pasajes diarios: Bs.1.120 al día, Bs.33.600 al mes. Eso es una parte importante del salario. Por eso la gente camina, o se monta en esos carros por puesto que son más caros y más inseguros. El transporte público deja de ser un derecho, se convierte en una condena.

 

 

Ellos lo saben. Por eso cuando el gobierno quiere poner tarjeta electrónica, carriles exclusivos o fiscalizar los descuentos, paralizan el país. Bloquean avenidas, queman cauchos, te dejan varado. El Estado, atado de manos ante las "mafias", les da el aumento que piden. Y así la inflación no para de subir.

 

 

 

El flujo de usuarios es tal, que las colas para abordar son interminables.

 

 

 

Agarra la calculadora

 

 

Haz la prueba mañana. Cuando te montes en la encava, cuenta la gente que sube y baja en tu parada. Multiplica por Bs. 140, resta lo que tú creas que cuesta el gasoil. Y pregúntate ¿de verdad ese señor necesita cobrarme así? ¿O está protegido por una "mafia" que secuestró el derecho a moverse?

 

 

Los números están en la calle, no en un libro. No hace falta ser economista. Sólo hay que poner los ojos. Porque mientras no los enfrentemos con la única arma que nos queda (la verdad contada en plata), seguiremos pagando un pasaje injusto.

 

Y si todavía te queda duda, busca a algún adulto mayor y pregúntale cómo en el 2016 lo bajaron de la camioneta por no tener el billete de cien. Eso no fue invento. Fue el ensayo general de lo que hoy algunos disfrazan de “crisis del transporte”.

 

 

 

Algunos transportistas han normalizado transgredir las ordenanzas y las leyes.

 

 


POR JOSÉ MANUEL PÉREZ • @manudanph

 

FOTOGRAFÍAS NATHAN RAMÍREZ • @nathanfoto_art

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