02/07/26. En toda esta saga de compositores cubanos y sus primeras incursiones en influencias en el jazz, Frank Emilio Flynn, “está, como decimos en Maracaibo, en todo el medio de la mitad”. O, como mejor lo dice Chucho Valdés: "Frank Emilio es un pianista que ha influenciado a cada generación subsiguiente, y los que están por venir, porque se ha mantenido al día. No se puede hablar de Frank Emilio en el pasado, porque todavía está muy vigente en el presente". De hecho, sentía que debía saltar directo al filin, pero revisando me percato de dos músicos claves, que bien podrían entrar en el filin, y ser parte articulada en su historia, como son Frank Emilio Flynn y Arturo “Chico” O’Farriel.
... fue uno de los originadores del movimiento "filin", que mezclaba el bolero cubano con el jazz... también fue miembro fundador prominente del Quinteto Instrumental o Grupo Cubano de Música Moderna...
Frank Emilio Flynn Rodríguez es un grande de la música cubana, pero particularmente de esos tiempos de fusión que iniciara Mario Bauzá, y que continuara la dinastía Romeu, y otros importantes músicos reseñados en este importante ciclo histórico. Frank—cuyo padre era estadounidense (de origen irlandés) y su madre cubana—, fue uno de los originadores del movimiento "filin", que mezclaba el bolero cubano con el jazz. Entre sus créditos para semejantes méritos, Flynn también fue miembro fundador prominente del Quinteto Instrumental o Grupo Cubano de Música Moderna, que más tarde se llamó Los Amigos; formó parte de agrupaciones tales como Loquibambia, que incluyó a nuestra genial Omara Portuondo, jovencita para la época; y el Club Cubano de Jazz, en donde formaban descargas con jazzistas estadounidenses. Igualmente, también su nombre se puede ver en los créditos de dos de las grabaciones de la flautista Jane Bunnett. Sólo que hay un detalle, que no se puede soslayar, ciego desde muy temprana edad, desde los trece años, si bien puedo recordar. Si no que lo diga Nad Chediak Diccionario de jazz latino: "Para algunos es un jazzista que domina la música cubana; para otros, un pianista cubano con un sexto sentido para el jazz. El genial músico invidente es ambas cosas".
Sobre ese tema, que como decía no se puede soslayar, le respondía en entrevista a Eric Gonzalez: “Bueno, acabé de perderla a los 13 años, porque yo nací con visión residual que permitía ver nada más luz y colores. Yo no distinguía imagen. Veía luz difusa. Y, los colores, por ejemplo, cuando no se compartían en una misma cosa, no los podía distinguir. Los distinguía en una forma, yo diría, muy a gran rasgo. Percibí la luz, percibí la luna, percibí el sol, percibí los colores —los recuerdo, salvo algunos, que se me quedaron un poco borrosos. Pero a los 13 años se produjo ya la atrofia total, porque yo fui extraído con fórceps. El fórceps trabajó muy fuertemente aquí (se señala parte de la cabeza). Entonces con este ojo no vi nunca; vi un poco con el izquierdo. Pero mi tía, que fue quien me recibió, me conformó —tenía ésto un poco deprimido. Y ella, con su manito, me conformó —como que los huesitos en ese momento son tan blandos —; ella me conformó. Gracias a ella conservo cierta normalidad en esta parte ”.
De los antecedentes del filin, ya sabemos pues españolizando el feeling inglés, fue el grupo Loquibambia Swing, creado por José Antonio Méndez, en 1946. Dirigido por él, Loquibambia contó en sus inicios con Alberto Menéndez en la segunda guitarra, Frank Emilio Flynn en el piano, Oscar Kiko González al contrabajo, Leonel Bravet voz solista, Eligio Valera otra voz, pero lo que poca gente sabe es que también participó una carajita de quince años tal vez, Omara Brown, era el germen de Omara Portuondo, cantando como Sarah Vaughan, Maxine Sullivan o Ella Fitzgerald.
En la nota obituaria de Rosa Marquetti en 2020, a la muerte de Alberto Menéndez, el último loquivambio sobreviviente, reseña de la entrevista que le realizara en 2015, el investigador y coleccionista colombiano Jaime Jaramillo, “Alberto afirma que Loquibambia Swing comenzó cerca de 1944 como un trío (José Antonio Méndez, Leonel Bravet y él) y cuenta que llegaron a presentarse en el teatro Campoamor, alternando con Olga Guillot y con Benny Moré, y también en el teatro América en una actividad del Partido Socialista Popular. Ahí en ese acto, conocen a Frank Emilio Flynn, de quien se hacen amigos, y les recomienda para mejorar la parte vocal convertir el trío en cuarteto, y es cuando José Antonio recuerda que conoce a Omara, le hablan y ella se incorpora. En la evolución de Loquibambia Swing, Alberto Menéndez señala la salida de José Antonio Méndez cuando marcha por primera vez a México y la de Frank Emilio, por quien entra como pianista Roberto Lauzán “Robertico El Clásico”, pero ya para entonces Loquibambia había dejado de ser cuarteto y era todo un grupo”.
Pero como nuestro tema es el latin jazz, valga decir que este fue uno de los primeros cuartetos vocales con acompañamiento instrumental, que abordaba el repertorio norteamericano desde el sentimiento cubano, y que fue un vivero de grandes figuras de la música cubana como el propio Méndez, Omara y Frank Emilio Flynn, entre otros...
Uno de sus grandes éxitos fue la composición del propio Frank Emilio Gandinga, Mondongo y Sandunga, un clásico indiscutible. La arquitectura de la canción se erige sobre una base de tres acordes y cobra vuelo tras los primeros compases. La música conserva su espontaneidad a lo largo de toda la pieza, sostenida por un despliegue deslumbrante de percusión (a cargo de Guillermo Barreto en los timbales). Su manejo de las escobillas en Habana resulta impresionante, especialmente en los pasajes de la canción que rebosan un swing arrollador.
Eric Gonzalez habla de una versión actualizada de su famoso Gandinga, Mondongo y Sandunga. ¿Cuándo grabó usted la versión original de este tema?
Eso lo grabé en el año 63 en La Habana. Eso salió en un disco que se llamó Jazz 6 p.m. Lo hice con el quinteto. Ese número ha sido grabado muchas veces. Por ejemplo, Jane [Bunnett] lo grabó en su disco conmigo. Lo grabé yo dos o tres veces con Los Amigos. Lo grabó Juan De Marcos González.

POR HUMBERTO MÁRQUEZ • @rumbertomarquez
ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO • @justoblancorui