01/08/26. Caracas ha sido narrada desde muchos corazones. Hay quienes la caminaron y la caminan con un revoloteo de palabras en la mente; así como vuelan las guacharacas sobre la ciudad, mientras el gran cerro caraqueño la vigila desde el norte en sus tonos más verdes de la tarde.
A través de la crónica construyeron un relato sobre la ciudad que parió al Libertador... Travieso erigió su obra como un acto de rescate patrimonial... Rengifo le escribe a mujeres y hombres: las raíces que mantienen a esta tierra de pie...
Carmen Clemente Travieso y Malú Rengifo; separadas por más de medio siglo, son periodistas nacidas en la capital venezolana. Cada latido que pulsa en las calles caraqueñas, se traduce en las letras de ambas mujeres.
A través de la crónica construyeron un relato sobre la ciudad que parió al Libertador Simón Bolívar y que fue ejemplo de luchas emancipadoras. Clemente Travieso erigió su obra como un acto de rescate patrimonial, de resistencia y nostalgia frente a la modernización. Rengifo le escribe a mujeres y hombres: las raíces que mantienen a esta tierra de pie frente a los embates; los “héroes a escala local”.
Carmen Clemente Travieso: la cronista de la “vieja Caracas”
Carmen Clemente Travieso (1900-1983), graduada como reportera en la Universidad Central de Venezuela (UCV), se convirtió en la primera mujer en el país en ejercer el reporterismo de manera profesional. Su legado más perdurable es su labor como cronista de la ciudad. Se definió a sí misma como una “reportera de calle”, no de escritorio, y recorrió los barrios y las esquinas del centro de Caracas con su libreta y lápiz, buscando las historias que no aparecían en los grandes diarios.
Su obra cumbre, Las Esquinas de Caracas (1956), surgió de esa vocación callejera que la caracterizó. Se sumó a su amor por el periodismo como servicio, la inquietud por la transformación acelerada que estaba viviendo la ciudad en la década de los cincuenta, años en las que grandes construcciones como El Silencio, consolidaban el paso definitivo de una ciudad de “techos rojos” a una urbe moderna de vanguardia en la región.
Sin embargo, ese progreso implicaba también dejar atrás un paisaje familiar y querido por los caraqueños y las caraqueñas. Todo lo que alguna vez representó la identidad popular, estaba amenzado con desaparecer, por eso, Clemente Travieso se propuso documentar el origen y las leyendas de las esquinas de Caracas.
Así fue como nació el libro donde se puede leer sobre las esquinas de “Miguelacho”, en La Candelaria; “Las Monjas”, en el ángulo suroeste de la plaza Bolívar; la de “Camejo”, que ya no existe en la Caracas moderna; la de “Gradillas”, la de “Pele el Ojo”, “Peligro”, la de “Los Avilanes” o la de “Guanábano” en la Baralt. En cada relato reveló misterios, además, testimonios de vidas, historias que quiso preservar en el anecdotario que acompaña a la memoria colectiva caraqueña.
Una ciudad que ya no existe
El prólogo de su libro Anécdotas y leyendas de la vieja Caracas (1971), escrito por Ernesto Silva Tellería, captura perfectamente la esencia de su proyecto: “Quienes lean las hermosas páginas de Carmen Clemente Travieso que integran este volumen, harán un viaje espiritual a través de una ciudad que sus ojos no podrán ya conocer jamás”.
Carmen recopiló testimonios y datos en antiguas casas caraqueñas, creando un registro sobre la mentalidad y vida cotidiana “de la ciudad que ya no existe”. Sus crónicas advertían sobre la pérdida de elementos constitutivos de la ciudad.
En un artículo incluido en ese volumen, se preguntaba con melancolía: “¿Qué se hicieron El Guaire, Catuche, Anauco, Caroata?”, refiriéndose a las quebradas que ya comenzaban a contaminarse o a desaparecer bajo el asfalto, embauladas para darle paso al crecimiento de una ciudad moderna.
Describió las costumbres, los quehaceres, los saberes, los juegos populares y la cotidianidad que son aspectos que unen al pueblo de la “vieja Caracas” con la que más adelante conocimos las generaciones posteriores.
Ambos libros son el viaje nostálgico de Clemente Travieso por una historia que empezaba a quedar bajo los cimientos de nuevas edificaciones, olvidada por una sociedad que, entre la rutina y el deseo de cambiar, no les prestaba tanta importancia a la memoria.
Carmen tenía esa inquietud, por eso, se dejó llevar por el latido de las quebradas, de los recuerdos que galopaban por los puentes de la Caracas antigua. Describe escenas y personajes que definieron la identidad de la ciudad con el objetivo de reivindicarlos y hacerlos trascender en sus escritos. A través de sus páginas, se lee sobre la historia de “La dulcera María Luisa”, “Francisco Suñe Bertrán, fundador de Catia”, y se detiene en las tradiciones lúdicas que animaban las calles mediante el relato de “Los juegos venezolanos: La zaranda, juego del trompo, el guataco”.
Malú Rengifo: un humilde amasijo de historias
Malú Rengifo es una artista plástico, muñequera y periodista “muy caraqueña”. También egresó de la UCV. Confesó que asumió la crónica como su herramienta para narrar la ciudad “de manera prácticamente natural”, porque es un ejercicio “muy divertido” contarle a las y los demás lo que ella ve. “Mi búsqueda suele ser la mirada bonita, pícara, entretenida y curiosa”, señaló.
En una ciudad como Caracas, donde la cotidianidad se vive a gran velocidad, pero que preserva la calma bajo los árboles o en una banca de la plaza Bolívar, es preciso un ritual antes, durante y después de contarla. Para Malú “es como abrir una especie de lentes con los que tenemos la posibilidad de mirar muy en detalle cada fragmento que hace parte de lo que vamos a contar”.
Malú invoca a través de la crónica a la “Caracas pueblo”, esa que muchos no se atreven a ver. Su libro es un recorrido por la ciudad que ella camina, que siente y que cuenta. Es “un humilde amasijo de historias sobre lugares, personas, costumbres y curiosidades pequeñas que de no registrarse quedarían enterradas bajo los escombros de la próxima demolición”.
Escribe para que otros y otras entiendan las heridas abiertas, alejándose del centro histórico tradicional para enfocar su atención en las voces que emergieron de las catacumbas durante y después de eventos como el “Caracazo” en 1989 y la llegada de la Revolución Bolivariana a finales del siglo XX.
Su obra reivindica al sujeto social lacerado durante décadas de olvido, empujado con violencia hacia los cerros durante la acelerada modernización de la capital. Ese proyecto modernizador que Clemente Travieso veía con nostalgia y como una amenaza contra la memoria, la toponimia y las costumbres, Malú lo denuncia porque segregaba a esas mujeres y hombres que construyeron Caracas desde sus saberes, la resistencia, el amor, y que son y siguen siendo parte también de la memoria.
Un caleidoscopio... si a mí me tocara narrar...
Durante esta conversación, Malú me dijo que si a Carmen Clemente le tocase narrar a la Caracas actual “se sentiría un poco aturdida” ante los grandes cambios, la “constante demolición y reconstrucción” que han dejado pocos hitos en pie. “La retrataría como un caleidoscopio de todo lo que ha sido”, apuntó.
Cuando le pregunté si fuese al contrario me respondió que si viajara en una máquina del tiempo, que “si a mí me tocara narrar” la Caracas de Carmen, “contaría metiendo un poquito de advertencias o de pistas para que los caraqueños se vean en el espejo y tomen decisiones más amorosas”, reivindicando las bellezas, las esquinas, “¡cuiden vale, cuiden, valoren” apuntó.
Hoy Caracas resiste otros eventos que dejaron impronta en su historia de 459 años. Uno sucedido el 3 de enero y el segundo el 24 de junio, ambos en 2026. La ciudad recibió la puñalada del imperialismo norteamericano y su fuego cayó sobre el cielo que contemplaron Bolívar, Carmen Clemente Travieso, y la Caracas pueblo, la originaria. Después, como en siglos pasados la tierra movió sus cimientos, ahora de ladrillo y acero, y algunas casas de bahareque que mantienen la memoria intacta.
Esta ciudad de héroes y heroínas seguirá escribiendo su historia...
POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
FOTOGRAFÍAS NATHAN RAMÍREZ • @nathanfoto_art / ARCHIVO
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta