22/10/26. A Jaime lo conozco desde la época en que yo estudiaba música en el conservatorio. Su hogar fue el crisol para su sensible oído. Allí tuvo claras influencias ya que por ser un lugar de gustos variados pudo escuchar desde The Police hasta Serenata Guayanesa. Su hermana Marysabel tocaba el violín y ponía Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, mientras él andaba con una flauta dulce tocando por su propia cuenta y soñando con tener una flauta moderna, la flauta traversa, la que usan las orquestas, así de deslumbrado andaba con el mágico brillo de sus llaves.
...su universo compositivo respira a través de la flauta, es el único lienzo sobre el cual hace surgir hermosas maravillas. Ha colaborado en montajes de danza, obras de teatro y recitales de poesía, intervenciones urbanas y acciones de calle.
A sus quince años, su padrino, Pedro José De Armas, lo apoyó para comprar su primera flauta, y allí empezó todo. Su primer maestro fue Eduardo Quintana, quien le enseñó a leer música y los pininos del instrumento. Luego comenzó clases con el maestro Miguel Pineda, quien le dio elementos técnicos que mejoraron su interpretación. Pero fue a los dieciocho años cuando inició sus estudios en la Escuela de Música José Ángel Lamas, y durante dos años recibió cátedra y una hermosa formación con la maestra Rosella Pezzuti. Luego en el Instituto Universitario de Estudios Musicales (IUDEM), junto a la maestra Irina Kircher, quien llevaba la cátedra de Entrenamiento Auditivo, pudo fortalecer su percepción musical, con su pedagogía impecable.
En flauta tuvo excelentes profesores como Miguel Pineda, Glenn Egner y Huáscar Barradas, de quien recibió una excelente capacitación. En la flauta dulce, su guía fue el maestro Rubén Guzmán, quien, además, lo introdujo en el mundo de la música históricamente informada. Del maestro Luis Julio Toro recibió pocas clases, mas, fueron una luminosa joya. Aparte de la flauta se ha aventurado con el clarinete y el saxofón; sin embargo, su mayor enfoque a partir de los veinticinco años, fue explorar los diferentes tipos de flautas existentes. A los dieciséis ya tocaba la quena, instrumento de viento tradicional andino. En la actualidad, toca la flauta dulce con sistema de digitación barroca, entrenado por el maestro Rubén Guzmán, y ha centrado su práctica en el traverso barroco, la flauta traversa de una llave. Tiene un pequeño juguete llamado xaphoo o saxo de bolsillo, una cosa hermosa diseñado por Brian Wittman.
El flautista venezolano que desde joven lo influyó fue el maestro Toñito, José Antonio Naranjo, fundador de El Cuarteto. También me comenta las influencias internacionales: Ian Anderson, flautista y líder de Jethro Tull, y Dave Valentin, famoso referente del jazz latino.
Entonces llega con este bagaje a su primera experiencia orquestal a los diecinueve años, con la Orquesta Sinfónica del estado Carabobo. Entre los músicos con quienes ha compartido escena están: el maestro Gustavo Sierra, un flautista brillante con una musicalidad excepcional; su primer jefe de fila, el maestro Jorge Francis; un flautista de origen uruguayo de la Orquesta Municipal de Caracas, con un estilo muy poderoso que lo marcó. Igualmente tocó con el artista como Francisco Pacheco, Ilan Chester, Cecilia Todd, el pianista cubano Frank Fernández, o la batuta de maestros como Alfredo Rugeles y Aldemaro Romero.
Por otro lado, su universo compositivo respira a través de la flauta, es el único lienzo sobre el cual hace surgir hermosas maravillas. Ha colaborado en montajes de danza, obras de teatro y recitales de poesía, intervenciones urbanas y acciones de calle.
El Teatro Municipal de Valencia y el Teatro Teresa Carreño son algunos de los escenarios que lo han cobijado, y Cuba, Estados Unidos, Colombia, Italia, Países Bajos, República Checa, Rusia y, recientemente, Argelia, algunos de los países visitados: experiencias gratificantes para él como venezolano en el mundo.
Con la Banda Marcial Caracas tiene varias producciones y con El Sagrado Familión, unas dieciocho, un proyecto de música experimental liderado por el compositor Andrés Levell, quien dirige la productora Akanis, sello que, por cierto, le produjo su primer EP titulado El Duende, disponible en plataformas digitales.
Le pregunto qué le hubiera gustado hacer o ser, si la flauta no estuviera en su vida y dijo: Veterinario, sin duda. Idea previa a la entrega total a los vientos aulos.
Actualmente continúa estudiando el traverso barroco, tocando con la Orquesta Barroca Simón Bolívar y con la agrupación Ars Juglaris, además del compromiso con los proyectos que impulsa la productora Akanis.
Para seguir sus actividades busquen en Instagram: @jaimedeamas. También pueden escuchar su trabajo discográfico, El Duende, en las principales plataformas de audio (YouTube y Spotify).
POR ROCÍO NAVARRO AMARO • epale.rocio.navarro@gmail.com
FOTOGRAFÍA JESSIKA SELGRAD • @shot_jesselgra
