19/10/26. Diego Velasco, el director detrás de La hora cero, regresa al cine venezolano con El Silbón, una coproducción entre Estados Unidos, Colombia y Venezuela que traslada la legendaria figura de la cultura llanera a un thriller de terror psicológico.
El mayor acierto de la película reside en su atmósfera y en el modo en que vincula el ritual de invocación con el duelo. El culto mezcla espiritismo, elementos de la santería y el culto a María Lionza.
La premisa se basa en la historia de Nicole (Diane Guerrero) y Sebastián (Juan Pablo Raba). La pareja devastada por la muerte de su hija, hereda una finca remota en los llanos venezolanos. Allí, mientras Sebastián lidia con ocupantes ilegales y el legado de su padre fallecido, Nicole descubre un culto que asegura poder comunicarse con los muertos.
Atraída por el dolor de la pérdida de su hija, se adentra en ese mundo esotérico, con el objetivo de comunicarse con su niña. Sin embargo, en el ritual terminan invocando accidentalmente a el Silbón. En la película lo describen como un espíritu vengativo cuya aparición está ligada al escalofriante silbido típico del personaje.
El mayor acierto de la película reside en su atmósfera y en el modo en que vincula el ritual de invocación con el duelo. El culto mezcla espiritismo, elementos de la santería y el culto a María Lionza. El filme establece una dicotomía donde María Lionza representa el consuelo y la protección, mientras que el Silbón encarna la amenaza sobrenatural y la venganza.
Sin embargo, la ejecución se debate entre el respeto cultural y el efectismo. Algunos críticos señalan particularidades culturales de la historia que hacen que la película pierda la partida ante esos lugares comunes de películas de terror, que parecería querer combatir, recurriendo a “sustos de manual” y a una tendencia al gore como último recurso.
Otros críticos del cine la elogian, identificándola como un “folk horror de quema lenta” que “destaca por su fundamento cultural y su narrativa atmosférica”, que captura el desmoronamiento lento de una madre incapaz de aceptar la pérdida. La cinta también es catalogada dentro del género de terror psicológico, por la vulnerabilidad de la madre ante la pérdida.

POR SARAH ESPINOZA MÁRQUEZ • @sarah.spnz
ILUSTRACIÓN ASTRID ARNAUDE • @loloentinta
