26/08/26. Las esquinas de la capital aún guardan el eco de sus pasos apresurados, el crujir fresco del papel recién impreso y el grito alegre de los niños en las escuelas. Hace diecisiete años, un "hijo de papel" a full color nació para iluminar las mañanas caraqueñas. Hoy, tres heroínas de la noticia cotidiana Petra Millán, Carolina Vásquez e Isabel Godoy, se reúnen en la emblemática plaza El Venezolano para abrazar la memoria, celebrar una vida entera dedicada a la palabra y recordarnos que el latido de un pueblo también se escribe con las manos cansadas, pero firmes, de quienes reparten la verdad.
¡Era fascinante ver cómo el diario unía a las familias! Se prestaban los ejemplares de una casa a otra…
Cuando Carolina Vásquez mira hacia las Torres de El Silencio, donde antes repartía cada ejemplar de Ciudad CCS, piensa y se dice a sí misma: "Esa era mi oficina". En ese instante, Petra Millán enseña con orgullo la franela que usaba como uniforme para pregonar las noticias cada mañana. Todas guardan silencio al ver la camiseta, un gesto que abre la puerta a un torrente de vivencias sobre un trabajo que significó mucho más que un simple medio para sostener a sus familias.
“Te confesamos Osmely que estamos nerviosas ya que no estamos acostumbradas a ser las protagonistas y ser entrevistadas pero muchas gracias por recibirnos aquí con este sol y con la nostalgia de una Caracas que sigue esperando su diario en las calles”, así empezó Petra mietras buscábamos dónde sentarnos entre tantos espectadores para dar inicio a lo que fue un sinfín de anécdotas y experiencias que casi me dejaban sin hablar.
Queridas Petra, Carolina e Isabel, qué emoción tenerlas aquí frente a esta esquina bien cerquita de donde todo comenzó. Se dicen fácil diecisiete años, pero para ustedes ha sido una vida entera.
¿Cómo recuerdan ese primer chispazo, el instante en que sus caminos se cruzaron con Ciudad CCS y la querida revista Épale CCS?
Petra Millán: ¡Ay, mi niña! Cuando nosotras iniciamos, ya el periódico había salido meses antes a la calle. Una amiga me entusiasmó para repartirlo y yo me uní de inmediato. Luego el ex ministro Ernesto Villegas, quien en aquel entonces era el primer presidente de Ciudad CCS, nos llamó para un taller de una semana. ¡Imagínate! Yo, como buena revolucionaria, estaba súper feliz. Me entrevistaron y me dijeron que se comunicarían conmigo. Recuerdo que esa llamada fue ese mismo día en la noche, para iniciar a trabajar al otro día bien tempranito. Ese día de la llamada llovió mucho y me puse a brincar sin importarme que me estaba mojando.
Carolina Vásquez: ¡Sí, fue mágico! La primera entrega fue aquí mismo en Capitolio. Fueron mil doscientos ejemplares a color, hermosísimos y muy ilustrados para toda la familia. ¡Y pensar que estábamos cargando un tesoro! Allí, en Capitolio, fue el inicio de estos diecisiete años. No sabíamos que aquel hijo de papel lo íbamos a ver crecer, y que en ese proceso íbamos a vivir tantas cosas: unas buenas y otras no tan buenas, que nos enseñaron a ser fuertes de verdad. –Recordaba ella fijando la mirada hacia la esquina de Gradillas-.
Isabel Godoy: Y es que allí había de todo para todos, Osmely. No solo eran noticias; había hasta pasatiempos, folletos educativos para los chamos, recetas para la abuela y las amas de casa, rompecabezas... Y la revista Épale CCS, que te cuento que nunca alcanzaba los fines de semana, venía encartada para quienes aman la lectura cultural, dinámica y relajada. Yo empecé en la zona de Guarenas-Guatire, pero luego me pasaron a Petare. ¡Era fascinante ver cómo el diario unía a las familias! Se prestaban los ejemplares de una casa a otra, se reunían por las tardes en el frente de las casas y en los abastos para comentar las noticias. ¡Hacían colas enormes para recibirlo en Petare!
¿Recuerdan alguna anécdota difícil o de esas que hoy se cuentan con una sonrisa en los labios por el amor a la gente?
Carolina Vásquez: ¡Claro que sí! Yo recorrí toda Caracas repartiendo ese alimento noticioso, regalando la noticia en cada estación del Metro. Luego llegaron los supervisores, los compañeros, y fue creciendo esta familia de la que tú, Osmely, hoy formas parte también. Pero no todo fue fácil; a veces nos decían groserías y hasta nos violentaban. Es que no soportaban la verdad que llevábamos en las páginas. Pero, también hubo episodios llenos de mucha solidaridad; una vez en el Metro hasta se me cayó el carrito con los ejemplares, y la gente, presta y solidaria, decía: "¡Vamos a ayudar a Ciudad CCS!". A veces los mismos trabajadores del sistema nos ayudaban a repartirlo porque ya había una fila de gente esperándolo con ansias.
Petra Millán: ¿Y los enamorados? ¡No me dejarán mentir! Los muchachos aprovechaban y nos regalaban una galletica o un cafecito cuando buscaban el diario, pero terminaban desilusionados cuando les decíamos con una sonrisa que éramos casadas. -Contaba Petrica compartiendo una carcajada con sus compañeras-.
Carolina Vásquez: Yo tenía tres señoras de El Junquito que iban a la estación de Antímano solamente a buscar el periódico. Una de ellas hasta hizo un bolsito exclusivamente para guardarlo, y por cierto, me regaló uno que aún conservo con el alma. Ciudad CCS nos llenó de amigos, de una familia más grande que la propia, más que de simples clientes. A varios los visitamos en sus hogares y, dolorosamente, hasta en sus funerales. Falleció Samir y fui al velorio; nadie me conocía formalmente, pero yo tenía que estar ahí representando a quien le llevaba la noticia cada mañana.
Entre tantos acontecimientos de la historia patria que cubrió el rotativo, ¿cuál fue el hecho noticioso con el que mayor demanda vivieron en las calles?
Todas (al unísono): Definitivamente, la partida física del presidente Chávez.
Carolina Vásquez: Recuerdo que ese día tuve que ponerme en alto, sobre un peldaño, y los trabajadores del Metro tuvieron que ayudarme a entregar los ejemplares. Era el desborde del cariño de un pueblo que necesitaba saber de su líder, de ese hombre que tanto los ayudó y los amó. Querían estar informados minuto a minuto sobre su velatorio para poder despedirse y rendirle tributo. La gente a veces nos pedía ejemplares extras para llevárselos a familiares en otros estados.
La revista Épale, nunca alcanzaba. Venía encartada cada fin de semana para quienes aman la lectura cultural, dinámica y relajada…
Han pasado por varias presidencias del medio, dejando huella en cada una. ¿Cómo han sentido ese respaldo institucional a lo largo del tiempo?
Isabel Godoy: Sí, por allí pasaron directivos importantes. Desde Jorge Rodríguez quien en aquel entonces era el Alcalde de Caracas, Ernesto Villegas, Felipe Saldivia, luego el señor Ñáñez, y ahora la señora Mercedes Chacín, con quien estamos profundamente agradecidas. Fíjate que a pesar de que se detuvo temporalmente la edición impresa -porque sabemos que es un paréntesis breve y que renacerá-, ella nos acogió dentro de la institución. No nos dejó desamparadas, y eso habla de la calidad humana de esta gran familia.
Ustedes se jubilaron hace apenas dos semanas tras una vida entera en la trinchera, pero la pasión sigue intacta. Si mañana mismo abrieran de nuevo las rotativas, ¿qué harían?
Petra Millán: Nosotras nos jubilamos hace un par de semanas, ¡pero si nos llaman y nos dicen que vuelve a nacer la edición impresa, nosotras estamos dispuestas a poner manos a la obra! A distribuirlo casa por casa, esquina por esquina, y hasta a apoyar con esa capacitación hermosa que nos impartieron a nosotras en aquel entonces para formar a los nuevos. Aún hoy, aquí mismo en la plaza, nos acaba de preguntar la gente: "¿Cuándo vuelve a salir Ciudad CCS?". Todavía preguntan por él con una esperanza infinita.
Carolina Vásquez: Si queremos una juventud alejada de las pantallas, donde familias enteras cada domingo se sientan a compartir mientras opinan, se informan y planifican, hay que fomentar más la lectura. No solo desde la luz fría de un teléfono, sino desde el tacto del papel que acompañaba el café de cada madrugada y al chocolatico caliente que calma los efectos del Pachequito. Créeme Osmely, eso lo anhela mucha gente ¡Ojala tú puedas salir y preguntar para que corrobores! Estamos seguras de que cuando vuelva a las calles, será un renacer emotivo para los abuelos y un descubrimiento fascinante, un boom hacia lo desconocido y hermoso para las nuevas generaciones.
¡Que lástima que el espacio no nos ayuda! Pero, ¡qué hermosas palabras! No son solo ustedes tres; definitivamente es toda una Caracas que sigue esperando el crujir del papel en los kioscos, en las plazas y en el corazón. Gracias por estos diecisiete años de entrega, rebeldía y amor.
POR OSMELY BOSCÁN • @osmelyboscan
FOTOGRAFÍAS JUSTO BLANCO RUIZ • @justoblancoruiz
