ÉPALE328-ROSBEILYS PEINADO

POR GERARDO BLANCO@GerardoBlanco65 / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Superar obstáculos, recortar distancias y vadear ríos fue el principal objetivo de quienes en tiempos remotos utilizaban las garrochas como herramienta para movilizarse de un lugar a otro. Pero desde 1850 este instrumento comenzó a tener un uso deportivo. Como siempre, fueron los ingleses, principales promotores de las actividades deportivas en el siglo XIX, quienes idearon en el Cricket Club de Ulverston, en el condado de Lancashire, utilizar una pértiga rígida de madera para superar de manera vertical un listón ubicado a 3 metros de altura. A partir de allí esta modalidad ingresó en el calendario competitivo del atletismo. En los primeros Juegos Olímpicos de Grecia 1896, el estadounidense William Hoyt se convierte en el primer medallista dorado en el salto con garrocha con un vuelo de 3,30 metros. La competencia de pértiga para mujeres debió esperar casi un siglo y no es sino hasta Sídney 2000 cuando debuta en el programa de los Juegos Olímpicos con la estadounidense Stacy Dragila saltando 4,60 m para llevarse el premio áureo.

En Venezuela, el salto con garrocha no había tenido tanta notoriedad hasta que la caraqueña Robeilys Peinado comenzó a figurar entre las mejores del mundo. Su tránsito hacia este deporte puede decirse que fue un salto artístico, porque hasta los 14 años había sido una destacada gimnasta hasta que el entrenador Carlos Faneyth la convenció de que su futuro deportivo estaba en la fosa de saltos. Un año después se convirtió en la primera atleta venezolana en ganar medalla de oro en un Campeonato Mundial de Atletismo, en cualquier categoría, al imponerse en el Mundial U-18 de Donesk, Ucrania, con un ascenso de 4,25 metros. Su progreso ha sido continuo desde entonces. Fue medalla de plata en los primeros Juegos Olímpicos Juveniles celebrados en Nanjing con 4,10 m; y en 2017 se convirtió, a los 19 años, en la pertiguista más joven de la historia y en la primera venezolana en ganar medalla en un Campeonato Mundial de mayores.

Su tercer lugar con un vuelo de 4,65 metros en el Mundial de Londres 2017 la metió entre las mejores del planeta, luego de superar un obstáculo que casi la retira del deporte. Porque un año antes, durante una sesión de entrenamientos en los Juegos Olímpicos de Río, se rompió la garrocha y algunos fragmentos le produjeron una herida en la mano derecha que la sacaron de los Juegos y amenazaron su carrera. Pero seis meses después del accidente estaba de nuevo trepando las alturas para ser una de las más grandes sorpresas en el Campeonato Mundial. Hace pocos días, Robeilys debutó en la prestigiosa Liga de Diamante con su mejor salto del año, un 4,66 m que le valió el segundo lugar en el mítico Estadio Olímpico de Roma. Clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 con un vuelo mínimo de 4,70 metros es el obstáculo que tiene este año por delante para seguir con su prodigioso ascenso hacia la cúspide en el atletismo.

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