POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

ÉPALE333-BOLEROSNuestras historias de amores son culebrones privados, esas novelitas rosa que nos han partido el corazón ¡y siguen, jejé!, porque nuestras vidas son los ríos sentimentales que van a dar a la mar del despecho. Por eso “Flores negras”, un bolero del cubano Sergio de Karlo (su verdadero nombre era Carlos Reyes) y publicado en 1937, es el propio culebrón, pero público. Flores negras del destino nos apartan sin piedad… ¡ayayayay!

En la publicación mexicana Pepín, Carlos Hernández echa el cuento completico, la propia telenovela pues, que tuvimos que editar por culebrona, jajajá. En un relato que recrea la vida de Sergio, quien regresa, luego de una década de ausencia, a México para reencontrarse con su querida María. En el avión rememora el inicio de su carrera artística, cuando sus composiciones eran rechazadas. La mala suerte lo perseguía, hasta que un día su vecina María entregó la partitura a la cantante Aurora Delfín, quien decidió grabarla. El éxito provocó que Sergio se separara de María para promocionar su música en Estados Unidos, donde viajó con Aurora; esta, enamorada de él, ocultó las cartas que el compositor enviaba a María. Al no saber nada de Sergio, María viajó a Los Ángeles para buscarlo. Allí, Omar, un príncipe hindú, intentó deshacerse de Sergio para conquistar a Aurora. Tras una serie de mentiras y argucias de Aurora, María volvió a México. De Karlo la sigue y se entera de un grave accidente que había sufrido y, por confusión, cree que ha muerto, cuando quien falleció fue la amante clandestina del hermano de María. Al reencontrarse, arreglan los malentendidos y se funden en un abrazo tan sincero y profundo “que hasta dan ganas de llorar de puro gusto”.

Flores negras, registrada en la Sociedad de Autores de México en 1935, fue presentada en 1937 por Pedro Vargas en la película Los chicos de la prensa  y lo grabó para RCA Victor.

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