ÉPALE331-MACARAO

MACARAO ES UNA TIERRA ENTRE LINDEROS. GEÓGRÁFICAMENTE LIMITA ENTRE EL MUNICIPIO LIBERTADOR Y EL PARQUE NACIONAL MACARAO. PERO TAMBIÉN LIMITA ENTRE LA MODERNIDAD Y LOS TIEMPOS PRECOLOMBINOS, ECOSISTEMA DE TRANSICIÓN ENTRE URBE Y SELVA, LA MÁS SECRETA DE LA PERIFERIA CARAQUEÑA

POR ARGIMIRO SERNA / FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

¿Será que algo inmanente en los ambientes naturales puede influir en nuestra conducta, tanto como la herencia cultural, el idioma, la academia y hasta los medios de comunicación?

Una sensación arrebatadora se teje entre la percepción de diversos sentidos, escuchando el fluir del agua donde se origina nuestro río Guaire, en la confluencia de los ríos San Pedro y Macarao. Una sensación propia de zonas donde las estaciones climáticas más bien parecen largas temporadas de abundancia, acechadas por el capricho de alguna deidad camuflada en el imaginario occidental como santa o virgen, cuando en realidad es diosa primigenia. Las aves, el viento, la luz brillante filtrada por el verde y esa cosa extra a punto de manifestarse convergen en sensaciones, tanto físicas como metafísicas, o más bien espirituales.

Primeros contactos con el río Macarao, afluente del Guaire

Primeros contactos con el río Macarao, afluente del Guaire

Cuando uno busca el centro urbano de la parroquia Macarao va dejando atrás diferentes etapas del progreso y la invasión industrial, por llamarlas de alguna manera. Esos monumentos a la modernidad petrolera (los edificios) van quedando en un primer tramo, junto a las llamadas “unidades de desarrollo” de la vecina Caricuao. La siguiente estación del Metro marca un límite con la selva, cerca de donde “el diablo perdió las cholas” o “donde el viento se devuelve”, frases que pretenden dar cuenta de lo que un ser urbano siente al salir de la estación Las Adjuntas y al tener que ir más allá (a menos, claro, que sea de ahí). Entonces comienza a sentirse lo que ha debido de alimentar entidades propias de la zona, ahora desconocidas pero adoradas en aquel tiempo por el imaginario cacique Macarao, acerca del cual no hay consenso sobre documentos históricos, como sí lo hay de las tribus a las que perteneció. Los toromaimas eran una etnia del linaje o rama lingüística caribe que combatió la colonización durante los siglos de la invasión española. Se dice que Macarao combatió junto a Caricuao en contra de los ejércitos españoles por el control de la zona, cuya importancia resalta por tratarse de cabecera de río, afluente que alguna vez irrigara con agua potable a todo lo largo del gran valle de Caracas, una zona tan fluvial que el mismo Guzmán Blanco (positivista que introdujo la noción de “proyecto urbano”) construiría allí el primer acueducto en el año 1874.

ÉPALE331-MACARAO 5

Pero tales propiedades hídricas no siempre fueron venturosas: aunque con muchas menos consecuencias que en el caso de la gran vaguada de Vargas, a finales del siglo pasado, en los años 70 una crecida desplazó tantas viviendas y sembradíos en las cabeceras del río Guaire que aceleró el cambio de actividad, tradicionalmente agrícola, por una población de “toderos” (como solemos llamar aquí a los factotums o multioficios) que buscaron trabajo en industrias aledañas de la zona de Antímano o en las instalaciones del Metro de Caracas, posteriormente inauguradas.

La fertilidad del terreno y su tradición agrícola persisten en algunas parcelitas

La fertilidad del terreno y su tradición agrícola persisten en algunas parcelitas

DE CAMPO A CIUDAD

A todo lo largo de esa vía de acceso constituida solo por dos canales, acosada por talleres del subterráneo, por un lado, y por la montaña del parque nacional, por el otro, sus habitantes ofrecen diversidad de servicios. Artesanos, vendedores ambulantes, técnicos en celulares, constructores, reparadores de lavadoras, mecánicos… Una vez que se supera el embudo vial, el ánima natural de un ambiente que sirvió como refugio, en varias y diversas ocasiones, clases y culturas se revelan majestuosos y preponderantes.

Los estudiantes se desplazan entre una población que se cuida a sí misma

Los estudiantes se desplazan entre una población que se cuida a sí misma

En el ascenso de la zona llamada Las Nieves cruzamos por El Ciprés, calle Santa Cruz, La Redoma, El Bulevar, hasta llegar al Casco Central, admirados de los edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela. Según nos cuenta Jonatan Torrealba, estudiante para bombero forestal, nacido en la parroquia e hijo de oriundos macarenses —como todos los que entrevistamos—, esta zona generosa y sorpresiva cedió su hábitat a muchas familias desplazadas, en muchos casos, por el mismo fenómeno de inundación que alguna vez marcó la memoria de sus habitantes. “Claro que eso tuvo su impacto social en la gente de aquí, sobre todo por la escasez de las fuentes de trabajo y también por los desórdenes de conducta que ocasiona el desplazamiento”, refiere Torrealba.

La Escuela Curucay hace honor a la tradición de la parroquia

La Escuela Curucay hace honor a la tradición de la parroquia

En temporada de lluvia los ríos se multiplican

En temporada de lluvia los ríos se multiplican

Como sucede en toda Latinoamérica, sobre todo en el Caribe, prácticas religiosas de europeos, en este caso portugueses, trajeron la celebración de la Virgen de Fátima para mezclarse con deidades autóctonas como la Curucay, que se sincretiza en el nombre de Nuestra Señora del Rosario para dar lugar a celebraciones muy asistidas por creyentes de toda la región a mediados del siglo XX.

Quizá la selva protegida como parque nacional, con el que comparte nombre y que, de hecho, constituye su frontera más extensa ejerza su influencia en la idiosincrasia de los pobladores. Resulta que el Parque Nacional Macarao es una selva tropical, a más de mil metros sobre el nivel del mar, con intensa actividad pluvial, donde se origina el río que da nombre a la parroquia, el cual pasa a solo cien metros de uno de los cascos centrales más antiguo de Venezuela, con una iglesia construida en 1740 sobre lo que era un cementerio colonial y, previamente, indígena. Iglesia que ha sido declarada patrimonio nacional.

Gonzalo Cabrera es un macarense que recuerda cómo su padre y él mismo, durante su juventud, sembraban hortalizas y frutas diversas como remolacha, repollo y durazno. Por su actividad agrícola mantenían contacto con las poblaciones de El Jarillo, Colonia Tovar, Los Teques, El Junquito y, especialmente, La Planicie, para el comercio de su producción y el intercambio por sustento y “hierros”. “Siempre trabajé en agricultura, pero una vez que los portugueses llegaron y se apropiaron de muchas tierras conseguí trabajo en la General Motors, donde estuve durante 20 años, más o menos, y después trabajé en el INOS otros 20 años. Ahora espero mi jubilación”, nos cuenta Gonzalo.

La arquitectura colonial del casco central todavía resalta pese a las intervenciones

La arquitectura colonial del casco central todavía resalta pese a las intervenciones

REFUGIO Y SOLAZ

José Manuel Landaeta, cuidador de la plaza, barre la hojarasca que cae de los árboles y la reparte como abono para conucos de casas aledañas, así como para su propio conuco. Improvisadamente nos sirve de guía turístico y cronista cuando explica que la estatua de esa plaza es la única que representa el tamaño real de Simón Bolívar. Fervoroso creyente de la identidad bolivariana, nos informa sobre la finca donde Bolívar envió a su hermana, María Antonia Bolívar Palacios, para resguardarla de posibles ataque realistas a la zona de Caracas. Así que también es posible comprenderla como tierra de refugio, dado que, además de la hermana del Libertador, indígenas primigenios, por un lado, e inmigrantes europeos, por el otro, encontraron aquí donde guarecerse de tanta guerra y persecución.

Única Plaza Bolívar con una representación a escala real del Libertador

Única Plaza Bolívar con una representación a escala real del Libertador

Nicolás Díaz, trabajador social graduado en la UCV, llegó a los 8 años para convertirse en cronista e investigador de la zona. Con él pudimos refrendar la información de nuestros entrevistados y descubrimos que es una de las parroquias más antiguas de toda Venezuela, con 371 años, desde la fundación de su nave central, aunque a mediados de los 70 se registra en la Gaceta Oficial como parte del municipio Libertador. Considerada desde sus inicios como un oasis, donde hasta la reconocida familia mantuana Bolívar tenía propiedades, tanto en la zona alta como la baja.

Solo una creencia diseminada entre sus habitantes resultó no tener respaldo. Y es que, según cuentan, en la parte alta del pueblo hay una represa, pero lo cierto es que ese proyecto nunca se llevó a cabo por una falla geológica que la convierte en zona de alto riesgo.

La parroquia Macarao es un valle privilegiado de afluentes de río, clima templado, aire limpio y espacio para el hábitat

La parroquia Macarao es un valle privilegiado de afluentes de río, aire limpio y espacio para el hábitat

Tan recurrente condición un valle que se abre entre montañas privilegiadas, por la antesala de una extensa región de selva de origen geológico misterioso, lo que implica un imaginario puede tener su influencia, como una deidad, como un arquetipo geográfico, que eventualmente se revela en una emoción fluvial y en una actitud de resistencia o protesta contra la autoridad llegada en barcos, o contra la que después llegara en aviones, incluso contra la que se instauraría en universidades. Aunque si uno sigue subiendo, más que una resistencia se siente el desconocimiento de aparatos industriales y mentales que, cuando mucho, intentan reprimir algo incontenible que se manifiesta entre elíxires estáticos; actitudes furtivas, latentes, inmanentes y decantadas en el quehacer cotidiano, como fuente de un imaginario, manifiesto en innumerables transgresiones del orden establecido.

Abunda la economía informal y el tránsito peatonal es intenso en la parte baja

Abunda la economía informal y el tránsito peatonal es intenso en la parte baja

ÉPALE 331