ÉPALE335-SOBERANÍAS

POR RUMMIE QUINTERO • @RUMMIEACTIVISTA / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Al igual que las demás mujeres, las transexuales son “encadenadas a la figura estereotipada de la feminidad”, según el patrón de belleza marcado por el patriarcado colonial y moderno. La definición común de sexo es referida a la morfología genital que se le atribuye a varones y a hembras. Con respecto al género, lo comúnmente conocido es masculino para varones y femenino para las hembras, discriminando todas las demás formas de ser mujeres u hombres. La discriminación y estigmatización se radicalizan, por supuesto, en aquellas que no han nacido con vagina; y es allí donde surge la necesidad de contar con  el reconocimiento legal del derecho a la identidad de género autopercibido, entendiéndose esta como la conciencia que tiene cada persona de pertenecer e identificarse como mujer u hombre, es decir, de su autopercepción. Si el sexo es natural, es decir, biológico, el género “es un constructo social que ha antecedido al concepto de sexo”. En este contexto, se develan múltiples factores que intervienen en la autopercepción de las personas, en general, y en éste caso mucho más, porque se recrudecen las imposiciones a tales categorías, mismas que contravienen los patrones heteronormados de la sociedad moderna. En la mayoría de los casos las personas, desde que empezamos a tener uso de razón y de acuerdo al desarrollo cognitivo de cada individuo, iniciamos nuestros procesos de reconocimiento con algunos patrones y paradigmas que, primero, no son definidos como de varones o de hembras, sino que se manifiestan de forma libre en el ser humano y que luego la sociedad, a través de la educación, comienza a moldear controlando los hechos espontáneos del sujeto o sujeta, hasta lograr permear su autorreconocimiento con respecto al sexo al que pertenece y al género que se le atribuye al nacer, de acuerdo al sexo morfológico con el que nace. En el caso de las personas transexuales se invalida su autopercepción con estas variables intervinientes, entre otras.

Nadie, nadie está libre de las cadenas que nos impone el sistema capitalista-patriarcal. Definir nuestra identidad de género y la expresión de género está aún supeditada a la heteronorma. Afortunadamente para la concreción de la libertad y autenticidad del ser, existimos quienes nos hemos atrevido, de forma valiente, perseverante y constante, a fracturar los grilletes del esclavismo psicológico que inciden, en contraflujo, sobre la naturaleza del ser, sobre lo más profundo del ser, queriendo aprisionarle en su propia corporeidad. Pero, ¡no han podido ni podrán callar la verdad del ser!

Próximamente les estaré informando de los últimos hallazgos científicos que dan cuenta de lo natural que es tener una identidad de género autopercibida, más allá de los roles sexuales designados por los genitales.

https://m.youtube.com/user/Kenya131000.

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